miércoles, 25 de julio de 2012

Simplifica

(…) debes llevar una vida disciplinada. Solo entonces sabrás que un camino es nada más un camino, y no hay afrenta, ni para ti ni para otros, en dejarlo si eso es lo que tu corazón te dice. Pero tu decisión de seguir en el camino o de dejarlo debe estar libre de miedo y de ambición. Te prevengo. Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo cuantas veces sea necesario. Luego hazte a ti mismo, a ti solo, una pregunta. (…) ¿tiene corazón este camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. (…) Puedo decir que en mi vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. (…) ¿tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita. El problema es que nadie se hace la pregunta, y cuando por fin se da cuenta de que ha tomado un camino sin corazón, el camino está ya a punto de matarlo. Un camino sin corazón nunca se puede disfrutar. Hay que trabajar duro tan sólo para tomarlo. En ese punto pocas personas pueden parar a pensar y dejar el camino... En cambio, un camino con corazón es fácil: no te hace trabajar por tomarle gusto. Para mí existe solamente el viajar por caminos con corazón, en cualquier camino que pueda tener corazón. Por ahí viajo, y el único desafío que vale la pena es atravesarlo en toda su longitud. Y por ahí viajo, buscando, buscando, sin aliento. Las enseñanzas de don Juan Carlos Castaneda

viernes, 20 de julio de 2012

[...]El hecho de que se hospeden en mi cuerpo todas mis personalidades es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto... Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas. Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda. Oliverio Girondo

domingo, 15 de julio de 2012

EL DIOS ABANDONA A ANTONIO
Cuando de pronto a media noche oigas pasar una invisible compañía con admirables músicas y voces — no lamentes tu suerte, tus obras fracasadas, las ilusiones de una vida que llorarías en vano. Como dispuesto desde hace mucho, como un valiente, saluda, saluda a Alejandría que se aleja. Y sobre todo no te engañes, nunca digas que es un sueño, que tus oídos te confunden; a tan vana esperanza no desciendas. Como dispuesto desde hace mucho, como un valiente, como quien digno ha sido de tal ciudad, acércate a la ventana con firmeza, escucha con emoción, mas nunca con lamentos y quejas de cobarde, goza por vez final los sones, la música exquisita de esa tropa divina, y despide, despide a Alejandría que así pierdes. Kavafis

miércoles, 20 de junio de 2012

Y me dio por recordar...una puesta de sol en Galicia, el flamenco y tu ropa en el coche, la cadera sudando sin prisa, otra estrella fugada en la noche, cuídate nos debemos la vida Andrés Suárez

viernes, 15 de junio de 2012

"Y se dio cuenta de que la vida no era eso, la vida es caer y levantarse, y volverse a caer y volver a levantarse; la vida es alegrarte los viernes y joderte los lunes, y abrazarte a quien te abrace y a quien no te abrace pues no te abrazas y punto, y no pasa nada." La gran vida

martes, 29 de mayo de 2012

Loca de desesperación... se levantó a la media noche y comió puñadas de tierra en el jardín, con una avidez suicida, llorando de dolor y furia, masticando lombrices tiernas y astillandose las muelas con huesos de caracoles. Cien años de soledad. GGM

viernes, 18 de mayo de 2012

En la cabeza de Irena el alcohol desempeña un doble papel: libera su fantasía, alienta su audacia, la vuelve sensual, y, al tiempo, vela su memoria. Salvajemente, lascivamente, hace el amor mientras la cortina del olvido envuelve sus lubricidades en una noche que lo borra todo. Como un poeta que escribiera su mayor poema con una tinta que, al acto desapareciera. La ignorancia, Milán Kundera.