martes, 24 de enero de 2012

¿Quién ve los suspiros en las fotos?

Lo malo es que sentir no es propiedad de la razón, lo malo es perseguir tan sólo pompas de jabón, y para qué olvidar si olvidar es saber cúando estaremos listos para afrontar otro fracaso.





Marwan.

lunes, 9 de enero de 2012



Una melancolía hiriente me retenía de la cintura, y tú en silencio me dejaste en mitad de la calle, privándome a entrar en tu mundo de los peces colgados del aire.

miércoles, 4 de enero de 2012

Bienvenido





Dos mil doce, ya empezamos mal porque no me gustan los números pares, pero aún así, démosle una oportunidad. ¿Qué propósitos tengo para este año? Todos y ninguno. No soy de ese amplio grupo que se promete a sí mismo ir al gimnasio porque soy de ese escaso porcentaje que se lo toma en serio y va, ya lo dicen los clásicos, mens sana in corpore sano, y dado que la mens no anda demasiado bien, me gusta meterle caña al corpore y os digo que ayuda. Tampoco puedo jurar y perjurar que dejaré de fumar, porque directamente no fumo. Así que dadas las circunstancias podría proponerme algo tan sencillo como complejo: vivir, o mejor dicho, vivir la vida que quiero vivir. Parece fácil, ¿no? Tienes un objetivo, sabes cómo conseguirlo y lo cumples, como mi hora de deporte diario, o como acostarse con alguien cuando no quieres pensar en nada más y necesitas un chute de eso que llaman endorfinas y que últimamente parece que me suele faltar. Así que aquí estoy, estrenando la primera semana del año intentando engañarme a mí misma y encontrando atajos para concienciarme de que sí, sí que puedo conseguirlo. La pregunta es: ¿qué vida quiero vivir? Nunca fui ambiciosa, la verdad, nunca esperé ser la chica popular del instituto o ser la preferida del profesor en la facultad, siempre me gustó estar contenta con lo que tengo a mi alrededor y aunque suene a tópico suelo ser feliz con poco. La vida que quiero vivir no es otra que una vida con ilusión, sí, ilusión y fuerza para conseguir lo que me proponga. No pido amor, solo no echar de menos y poder escuchar la canción más triste del mundo sin tener que recordar a alguien que, muy probablemente, haya decidido resetearme en su vida justo después del discurso protocolario que suena hasta ridículo y que para quitarle drama al asunto me gusta parodiar. No quiero más decepciones, ni vacios ni más insomnio…intento ver lo bueno de todo esto pero no encuentro qué puede haber de bueno en sentir esta melancolía crónica. Y si es verdad que se acaba el mundo este año, que nos pille bailando. Feliz 2012.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

A tu memoria

Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso ámala, sé feliz y siempre sonríe, solo vive intensamente. Antes de hablar, escucha. Antes de escribir, piensa. Antes de herir, siente. Antes de rendirte, intenta. Antes de morir, VIVE.








Shakespeare

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Cierra la puerta

Hay un punto en tu vida, en el que te das cuenta: quién importa, a quién importas, quién no importa más, y quién siempre importará.
Descubres que quizá has puesto tu confianza en quien no debes y has sido egoísta con aquel al que realmente le importas.
Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, terminar capítulos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron. Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así, puedes decirte a ti mismo que no darás una paso más hasta entender el por qué, pero, nadie puede estar al mismo tiempo en el pasado y en el presente.
Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar.
No te preocupes por la gente de tu pasado, hay una razón por la que no estarán en tu futuro.
Deja de ser quien eras y transfórmate en la que eras.
No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor.
Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante cerrar ciclos.
No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Y así es cómo los que nos iluminan son los ciegos.
Así es cómo alguien, sin saberlo, llega a mostrarte irrefutablemente un camino que por su parte sería incapaz de seguir. La Maga no sabría nunca cómo su dedo apuntaba hacia la fina raya que triza el espejo, hasta qué punto ciertos silencios, ciertas atenciones absurdas, eran el santo y seña para mi bien plantado estar en mí mismo, que no era estar en ninguna parte.









J.C

jueves, 18 de agosto de 2011


14


De un pasillo a las calles




¿Qué guerra es esta que combatimos, seguros de nuestra derrota? Aurora tras aurora, extenuados ya de todas las batallas que aún están por venir, nos acompaña el espanto del día a día, ese pasillo sin fin que, en las horas postreras, será nuestro destino por haberlo recorrido tantas veces. Sí, ángel mío, así es el día a día: tedioso, vacío y anegado en desdicha. Las calles del infierno no le son en nada ajenas; uno acaba allí un buen día por haber permanecido en el pasillo demasiado tiempo. De un pasillo a las calles: entonces acontece la caída, sin sacudidas ni sorpresas. Cada día, volvemos a experimentar la tristeza del pasillo y, paso tras paso, seguimos el camino de nuestra lúgubre condena.
¿Vio él las calles? ¿Cómo se nace después de haber caído? ¿Qué pupilas nuevas sobre los ojos calcinados?
¿Dónde empieza la guerra y dónde cesa el combate?











La elegancia del erizo, Muriel Barbery